Más que buscar una respuesta universal, lo importante es:
Entender en qué situaciones cada opción puede tener más sentido.
Decidir entre intentar una fertilización in vitro (FIV) con óvulos propios o recurrir a la donación de óvulos es una de las decisiones más complejas dentro de la reproducción asistida, no es solamente una decisión médica, también involucra genética, expectativas, emociones y, muchas veces, el tiempo que una persona está dispuesta a invertir en distintos intentos.
Cuándo puede tener sentido intentar FIV con óvulos propios
En algunos casos, intentar una FIV con óvulos propios puede ser una estrategia razonable. Esto suele ocurrir cuando la edad reproductiva aún es relativamente favorable y cuando los estudios muestran una reserva ovárica adecuada. También puede tener sentido cuando no existen antecedentes de fallos repetidos en tratamientos previos o cuando no se han detectado alteraciones genéticas relevantes. En estos escenarios, la probabilidad de obtener embriones cromosómicamente normales suele ser mayor. Sin embargo, incluso en estos casos, la edad sigue siendo uno de los factores más importantes en la calidad de los óvulos.
Cuándo la donación de óvulos puede cambiar el panorama
En otras situaciones, la donación de óvulos puede ofrecer mayores probabilidades de éxito. Esto suele ocurrir cuando la edad reproductiva supera los 40 años, cuando existe una baja reserva ovárica severa o cuando han ocurrido varios ciclos de fertilización in vitro sin éxito. También puede considerarse cuando se detectan alteraciones cromosómicas repetidas en los embriones. En estos casos, muchas veces la limitación no está en el útero ni en la capacidad de gestar, sino en la calidad ovocitaria. La donación de óvulos puede cambiar significativamente las probabilidades de embarazo porque utiliza óvulos provenientes de una donante joven.
Lo que muchas veces cuesta aceptar
Uno de los aspectos más difíciles de este proceso es que intentar FIV con óvulos propios puede implicar más ciclos, más desgaste emocional y, dependiendo de la edad, menores probabilidades acumuladas de éxito. En cambio, la donación de óvulos suele ofrecer tasas de embarazo más altas por transferencia. Sin embargo, la decisión no es sencilla, porque también implica procesar el significado emocional de utilizar material genético de una donante y abrirle paso a la despedida de tus propios óvulos.
Cómo evaluar esta decisión con criterio
Antes de tomar una decisión, es importante revisar varios factores con el especialista en reproducción. La edad reproductiva, el nivel de hormona antimülleriana (AMH), el conteo folicular, los resultados de tratamientos previos y el número estimado de embriones que podrían obtenerse son algunos de los elementos que ayudan a orientar la estrategia. En reproducción asistida, las decisiones no se toman solo por intuición. Se toman analizando datos médicos y considerando también los objetivos personales y la tolerancia emocional a distintos escenarios.
Cómo acompaño esta decisión desde la psicología reproductiva
En este punto del proceso, muchas personas sienten que están tomando una decisión muy grande. Mi rol no es indicar el tratamiento ni sustituir la evaluación médica. La decisión técnica final siempre corresponde al especialista en reproducción. Desde la psicología reproductiva, mi trabajo es acompañar otros aspectos que también forman parte de esta elección. A veces implica procesar el posible duelo genético del que hablaré próximamente, y el que puede aparecer cuando se considera la donación de óvulos. En otros casos, se trata de evaluar la tolerancia emocional a intentos repetidos o de comprender con mayor claridad las probabilidades reales de cada camino. El objetivo no es solo lograr un embarazo. También es poder elegir un camino que sea sostenible emocionalmente durante el proceso.