Pocas decisiones en reproducción asistida pesan tanto como esta. En consulta la escucho de muchas maneras: “¿sigo intentando con mis óvulos?”, “¿cuándo es momento de pensar en una donante?”, “¿y si me rindo demasiado pronto?”. Detrás de todas hay algo en común: no se trata solo de elegir un tratamiento, sino de decidir qué camino puedes sostener, médica y emocionalmente.
Antes de empezar, una aclaración importante: la indicación médica siempre corresponde a tu especialista en reproducción. Mi papel, como psicóloga especializada en reproducción asistida, es ayudarte a entender qué estás decidiendo, ordenar la información y llegar a esa conversación con más claridad y menos presión.
La respuesta corta
No existe una respuesta universal. Continuar con tus óvulos puede seguir siendo una opción cuando, según la valoración de tu especialista, tu edad, reserva ovárica y resultados previos permiten considerar razonable un nuevo intento. La donación de óvulos suele mejorar las probabilidades cuando la principal limitación está en la cantidad o la calidad de los óvulos. La decisión final integra datos médicos, tiempo y lo que puedes sostener emocionalmente.
¿Qué cambia entre una FIV con óvulos propios y una con óvulos donados?
| Óvulos propios | Óvulos donados | |
|---|---|---|
| Qué pesa más en el resultado | Tu edad, que es el factor que más se relaciona con la calidad de los óvulos. La reserva ovárica indica sobre todo cuántos óvulos podrían obtenerse y cómo podrías responder a la estimulación, pero por sí sola no predice la calidad ni la probabilidad de embarazo | Sobre todo la edad y la calidad de los óvulos de la donante; tu útero y tu salud general siguen siendo importantes |
| Vínculo genético | El bebé comparte tu material genético | El bebé no comparte tu material genético, aunque puedas gestarlo tú |
| Probabilidades | Disminuyen de forma progresiva con la edad | Tienden a mantenerse más estables, aunque la persona receptora tenga más edad |
| Intentos | Según el pronóstico, pueden ser necesarios varios ciclos | Las probabilidades por transferencia suelen ser más altas; aun así, no garantiza el embarazo |
| Proceso emocional | Esperanza, incertidumbre y desgaste acumulado de los intentos | Puede implicar un duelo genético y preguntas sobre el origen, el parecido y cómo contarlo |
Cuándo puede tener sentido continuar con tus propios óvulos
En algunos casos, intentar una FIV con óvulos propios puede ser una estrategia razonable. Esto suele ocurrir cuando la edad reproductiva aún es relativamente favorable, cuando los estudios muestran una reserva ovárica adecuada y cuando no existen antecedentes de fallos repetidos ni alteraciones genéticas relevantes. En estos escenarios, la probabilidad de obtener embriones cromosómicamente normales suele ser mayor. Aun así, la edad sigue siendo uno de los factores que más influyen en la calidad de los óvulos.
Si en el pasado congelaste óvulos, la edad que tenías al hacerlo también entra en esta ecuación.
Cuándo la donación de óvulos puede cambiar el panorama
Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM), la donación de óvulos suele considerarse cuando los ovarios no funcionan o funcionan con muchas limitaciones (por ejemplo, en una menopausia precoz o ante una reserva ovárica muy disminuida), cuando hay baja respuesta a la estimulación, después de varios ciclos de FIV sin éxito o en edad reproductiva avanzada. También puede plantearse para evitar transmitir una enfermedad hereditaria.
En muchas de estas situaciones, la limitación no está en el útero ni en la capacidad de gestar, sino en los óvulos. Por eso la donación puede cambiar de forma importante las probabilidades: utiliza óvulos de una donante joven. Cuando se repiten alteraciones cromosómicas en los embriones (algo que a veces se detecta con el PGT-A), ese dato también suele formar parte de la conversación con tu especialista.
¿Cuántos intentos antes de replantear la estrategia?
Es una de las preguntas más frecuentes y también una de las que más ansiedad genera. La respuesta honesta es que no existe un número universal de intentos a partir del cual haya que pasar a la donación.
Algunas fuentes y especialistas usan ciertos números como referencia para revisar la estrategia, pero no son una regla clínica que se aplique a todas las personas. Lo que realmente orienta la decisión es la lectura de tu caso concreto:
- tu edad y tu reserva ovárica;
- cómo respondiste a las estimulaciones previas;
- cuántos óvulos y embriones se obtuvieron, y de qué calidad;
- qué ocurrió en las transferencias anteriores;
- la valoración de tu especialista sobre si un nuevo ciclo cambiaría algo;
- el costo físico, emocional, económico y de tiempo que implica cada intento.
Ese último punto también cuenta. A veces, lo que decide no es solo lo que dicen los estudios, sino cuántos intentos más puedes atravesar sin perderte a ti misma en el camino.
Qué dicen los datos (y qué no dicen)
Para entender por qué la edad pesa tanto, ayudan las cifras del Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA), el organismo oficial que regula los tratamientos de fertilidad en el Reino Unido. En 2018–2019, la tasa de nacimiento por embrión transferido con óvulos propios fue del 33 % en pacientes de 18 a 34 años y del 5 % en pacientes de 43 a 50. Con óvulos donados, en cambio, se mantuvo por encima del 30 % en todos los grupos de edad. La razón es que, con óvulos donados, la probabilidad depende sobre todo de la edad de la donante y no de la persona receptora.
Conviene leer estos datos con cuidado: son datos oficiales del Reino Unido y sirven como referencia orientativa. No predicen el resultado de una persona concreta, ni son tasas de Latinoamérica o de una clínica en particular. Tu especialista puede darte una estimación basada en tu historia y en los resultados de su centro.
Lo que muchas veces cuesta aceptar
Uno de los aspectos más difíciles de este proceso es que intentar FIV con óvulos propios puede implicar más ciclos, más desgaste emocional y, dependiendo de la edad, menores probabilidades acumuladas de éxito. La donación de óvulos, en cambio, suele ofrecer probabilidades más altas por transferencia. Sin embargo, la decisión no es sencilla, porque también implica procesar el significado emocional de utilizar material genético de una donante y abrirle paso a la despedida de tus propios óvulos.
Ese proceso tiene nombre: duelo genético. No es una señal de que estés tomando la decisión equivocada, ni algo que debas resolver antes de empezar. Es una respuesta comprensible ante una pérdida real, aunque sea simbólica, y merece espacio.
Preguntas para llevar a tu especialista
Muchas pacientes me cuentan que salen de la consulta sin haber preguntado lo que necesitaban. Estas preguntas pueden ayudarte a ordenar esa conversación:
- ¿Qué me dicen mis resultados sobre mi reserva ovárica y mi respuesta a la estimulación?
- En mi caso concreto, ¿qué probabilidades estiman con mis óvulos y con óvulos donados?
- ¿Qué cambiaría en un nuevo ciclo con mis óvulos respecto a los anteriores?
- ¿Hay algún factor uterino, genético o de otro tipo que deba estudiarse antes de decidir?
- Si elijo la donación, ¿qué pasos, tiempos y estudios implica?
- ¿Cuánto tiempo puedo tomarme para decidir sin que eso afecte a mi pronóstico?
Cómo acompaño esta decisión desde la psicología reproductiva
En este punto del proceso, muchas personas sienten que están tomando una decisión muy grande. Mi rol no es indicar el tratamiento ni sustituir la evaluación médica: la decisión técnica siempre corresponde al especialista en reproducción. Desde la psicología reproductiva, mi trabajo es acompañar los otros aspectos que forman parte de esta elección: comprender qué estás decidiendo realmente, reconocer qué puedes sostener emocionalmente, elaborar el posible duelo genético y llegar a tu consulta médica con preguntas más claras.
El objetivo no es solo lograr un embarazo. También es poder elegir un camino que sea sostenible emocionalmente durante el proceso.
Si estás en medio de esta decisión y sientes que necesitas un espacio para ordenarla, puedes agendar una sesión de Psicología Reproductiva 1:1. A veces, una conversación a tiempo ayuda a ver con más claridad qué necesitas preguntar, qué te frena y qué puedes sostener.
Si ya decidiste avanzar con la donación de óvulos
Cuando la decisión ya está tomada, empieza otra etapa: elegir a la donante. Aparecen nuevas preguntas (qué información ofrece cada banco, qué estudios genéticos se han hecho, cómo comparar perfiles) y puede sentirse abrumador.
La selección no se basa solo en rasgos físicos: también es importante revisar la información genética disponible, como el test de portadores, y verificarla con tu equipo médico.
Si quieres acompañamiento en esa etapa, en Mente Reproductiva ofrezco un servicio de Búsqueda y Selección de Donantes para ayudarte a definir criterios, comparar opciones entre bancos y organizar los siguientes pasos, siempre en coordinación con tu clínica.
Preguntas frecuentes
No. Suele ofrecer probabilidades más altas por transferencia, especialmente a medida que avanza la edad, pero ningún tratamiento de reproducción asistida garantiza un embarazo.
Depende de tu situación médica: en algunos casos el tiempo influye en el pronóstico y en otros hay más margen. Pregúntale a tu especialista cuánto tiempo puedes tomarte. Cuando existe margen para hacerlo, darte espacio para comprender la decisión puede ayudarte a no sentir que estás eligiendo únicamente desde el miedo o la urgencia.
Sí. Puedes estar convencida de la decisión y, al mismo tiempo, sentir la pérdida de lo que habías imaginado. Las dos cosas pueden convivir.
Es frecuente que cada persona viva la decisión a un ritmo distinto. Hablarlo con tiempo y, en algunos casos, con acompañamiento profesional, ayuda a que la decisión sea compartida y no impuesta.
Fuentes: HFEA. Trends in egg, sperm and embryo donation 2020; ASRM. Third-Party Reproduction: A Guide for Patients; ASRM. Testing and interpreting measures of ovarian reserve: a committee opinion (2020).